SE VENDE, SE ALQUILA, SE TRASPASA.

Aquellos que conocimos la llamada “burbuja inmobiliaria”, la que hizo que la especulación sobrevalorara el patrimonio inmobiliario y urbanístico de este País, también hemos visto como el término “burbuja” no estuvo nunca puesto gratuitamente. Si entendemos como burbuja aquello que se infla en demasía con el consiguiente riesgo de explotar, la burbuja inmobiliaria ¡explotó!


Son pocas, por no decir ninguna, las ciudades donde no ha hecho estragos el reventón; lo mismo que florecieron Inmobiliarias por calles y esquinas, ocupando los mejores locales comerciales con sus amplios escaparates, aquellos en los que se paraba el viandante a mirar, comparar y en muchos casos hipotecarse, por los siglos de los siglos, amén; han desaparecido. Fue en su día uno de los sectores que más trabajo generó, pero…, lo mismo que nos inundaron cual camalote, se han secado como se seca la avena en verano.

Si las Inmobiliarias ocupaban lo mejor de nuestras ciudades, no digo nada en las redes sociales; no había página web que se preciara que no te bombardeara con anuncios emergentes venta, alquiler o traspaso, todo ello acompañado de la correspondiente gestión para facilitarte el préstamo ante la entidad bancaria que te ofrecía incluso para muebles y en algunos casos para vehículo.

Vendo Hotel en primera línea de playa

¿Pero qué paso? Lo que se podía prever, ¡que como toda burbuja explotó!
A unos nos cogió con compromisos abusivos, a otros con cláusulas ilegales, a quien le tendrán que ampliar la vida para poder terminar el pago, los bancos con más propiedades, por embargos, que las propias inmobiliarias…
Aquello pasó a la historia, aunque quedan restos para poder ser admirados sus efectos; no hay lugar dónde no exista algún bloque de viviendas en esqueleto, parcelas donde las malas hierbas han terminado ocultando los materiales allí depositados y abandonados, que iban a ser convertidas en euro, incluso antes de ser urbanizadas, edificios públicos sin uso, hoteles que incumplían toda reglamentación y que deberían estar convertidos en escombros; el gremio de los alarifes, en todas sus categoría, se llenó la faltriquera con dinerito rápido y fácil, ¡todos queríamos ser maestro albañil!
A estas alturas de la perorata de este pendolista estaréis pensando que a qué cuento viene esto tanto tiempo después de aquellos acontecimientos. Nada más lejos de la realidad, según mi criterio, la burbuja está plenamente activa.
Los anuncios de “se vende”, se traspasa” “se alquila”…, están en plena efervescencia.
Leo en los papeles, y no precisamente en la sección de inmobiliarias, que cierto personaje que durante algún tiempo tuvo responsabilidades de gobierno y que ahora está hipotecado con la justicia, alquila gratis su palacete que posee en el casco antiguo de Palma de Mallorca con tal de rebajar la carga hipotecaria.
Algunos que durante un tiempo han tenido mayorías absolutas y que han menospreciado a los restos sin ser capaz de dar solución a las voces que proclaman la parcelación y segregación del territorio, ahora pretenden sumar para conseguir los apoyos suficientes con tal de mantener unido el polígono, aunque para ello tenga que comprar y vender alguna parcela de poder.
¡¿Y del traspaso qué me dicen!? Leo con asombro que cierta amalgama política con representación en estamento de poder “traspasa diputados”, como si fuese un negocio, ¡que lo es! Ahora, eso sí, prometen no votar en contra y ser buenos chicos con tal de poner en marcha la reparcelación de lo que ellos piensan que es de su propiedad.
Podría entender que “Juntos por el sí” hicieran algunas concesiones, por aquello de no perder lo ganado y ocultar lo “ocultado”, pero que aquellos anticapitalistas, antisistemas, anarquistas, asamblearios…, tuvieran tal capacidad de contorsionarse y que doblegaran sus instintos más indomables para convertirse en dóciles y sumisos, tal especulador inmobiliario, ¡nunca lo imaginé! Y en este momento no me encasille como alguien anticatalanista, que aunque ya lo he pregonado antes, no lo soy, si peco es de lo contrario; pero esa capacidad de funambulismo, ya la quisieran muchos de los que se dedican al noble trabajo de contorsionista y trapecista.

No penséis que esto queda aquí, el mundo del negocio inmobiliario/político está proactivo, hay quien aguanta estoicamente en su parcela a pesar de recibir empujones de “barones” y “baronesas”  esperando a que escampe por si se puede hacerse con alguna porción de poder; mientras aquellos que pregonaban contra la “casta” día y noche con tal de sacar tajada, ahora se convierte que casta castísima y quieren incluso reparcelar sus propiedades con tal de que los ingresos brutos sean comparables a quienes han tenido siempre cartera, si bien es cierto que ellos hubieran preferido mochila. ¡Ay, las mochilas!

En este nuestro País todo se vende, se alquila, se traspasa.


Tópicos típicos.

Y como cada año por estas fechas, todos y cada uno de nosotros nos prometemos cambios que luego la mayoría de ellos parecen que caen en el saco de Santa Claus, o sea en “saco roto”.

Uno empieza allá por mediado de diciembre haciendo examen de conciencia y proponiéndose escuchar, este año sí, el mensaje de SS.MM., pero resulta que a la hora que lo emiten el que más y el que menos está con los preparativos de los entrantes, ¡claro como a Él se lo dan hecho…! Los entrantes son ese batiburrillo de cosas, entre las que no pueden faltar los de cabeza gorda y largos mostachos, a mí especialmente no es que me entren mucho, pero…, es el riesgo que se corre cuando el susodicho se desplaza a casa ajena por aquello de calor familiar; a estos hay que añadir las múltiples y variadas “tartaletas”, los mousses y “canapieses” regado con la consabida cerveza. Cuando llega el plato fuerte, nuestra costumbre es que la cena de Nochebuena sea algún pescado, podría empezar el primer dilema si es que yo tuviera cuñado, como no es el caso, el vino lo elijo yo con permiso de mi hijo, que en este caso hace de cuñado, otro tópico, si es pescado, blanco y si es carne, tinto; ¡pues vaya tontería! Hace un tiempo todo el mundo sabía de vinos, últimamente la frase usada es “¡yo de vinos no entiendo, solo sé cuál es el que me gusta!”, -topicazo-.

Mesa de Navidad
Comer, después de todo lo anterior, no se come mucho, ahora, eso sí, la mesa de punto en blanco, o en rojo que parece el color más apropiado, con su correspondiente mejor vajilla y cristalería, aunque esta ya va estando algo desconjuntada por aquello de los muertos en combate.

El consabido postre elaborado por las manos artesanas de la casa, la bandeja de los productos típicos de la fecha y ahora es cuando el más “atrevido” se pone a entonar el villancico de rigor con más “entusiasmo” que acierto. El atrevimiento en estos casos no es por valentía, suele ser por los efluvios enológicos. Mientras tanto, la caja de colores sigue su ritmo machacón casi imperceptible. Y ahora a alguien se le ocurre decir: ¿alguien quiere una copa? ¡Qué pregunta! Turrón viene, mazapán va, trago viene, trago va; la hora la ponen ustedes de cuando empiezan los cabezazos.

El Día de Navidad también tiene sus tópicos típicos; la sopa de mariscos se acompaña con algo de carne al horno, primero porque es más limpio y además más sano y tiene menos grasa la comida, ¡total como ya no llevamos nada para el cuerpo…! Previamente se han puesto sobre el tapete los “rejadios” del día anterior, eso sí, la ensalada de lo que sea también, más que otra cosa por darle algo de color a la mesa. Cochinillo, pavo, frite de cordero, pierna de cabrito al horno… y por supuesto, vino tinto que pega con la carne, y yo sin cuñado para discutir. Mas postre y dulces navideños, café para el sopor y copa, en este caso corta, aguardientes, cremas variadas y los más atrevidos algún brandy o coñac llegado el caso. A las seis de la tarde cada cual a su casa con el hígado en plena labor destilatoria y a buscar el paracetamol para cualquier cosa que duela. Más tópicos no caben.

Cuando uno tiene dos hijos, como es el caso, hay que compartir; y a la semana siguiente repetimos jugada; no se dan cuenta que uno ya está para sopitas y buen y poco vino, pero hay que hacerse el machote y ¡allá que vamos!

Las viandas y caldos no lo voy a enumerar por no repetir, alguna variación sin importancia en la materia prima y la elaboración, pero nada destacable. La Nochevieja también tiene su momento televisivo, en este caso “las uvas”; “¡que conste que yo siempre me las termino a tiempo!” Lo mejor de este momento es saber elegir la cadena televisiva por dónde ver el momento culmen de cambio de año, ello acarrea la explicación de los sonidos del carillón con sus cuartos y sus doce campanadas, nadie, por lo menos en mi familia todavía lo tiene claro, yo por si acaso empiezo antes. Lo de los presentadores también tiene su tipismo; aparecen las capas españolas, “las mamas chichos” en lencería colorista, algún consabido presentador, poco o ningún cambio. Terminan las campanadas y ¡pum! ¡paf! El tapón de la botella de cava, otro globo de la lámpara del salón menos. ¡Alegría! que es Nochevieja. Y este es el mayor de los tópicos típicos; se le llama noche vieja cuando debería ser nueva, porque a las doce ya es año Nuevo, pues no. Se llama así por los programas de la TV. Todas las cadenas sacan lo mejor de cada casa; visto un año, visto todos; bueno este año, como todos yo no controlo lo del mando, y me han puesto una cadena en la que en un momento había un señor con una gorra, hijo de famosa, que decía mi nieta que era rap lo que hacía, no tengo nada en contra de esa especialidad musical, pero vamos ¡valiente alegría tenía en el cuerpo el mozalbete!

Reloj de la Puerta del Sol


Lo bueno que tiene el cava es que además de dejarte libre de gases, Morfeo se adueña de la situación rápido y a las tres de la madrugada entre las burbujas del “depalierre” y el cambio continuo de canal, me mandan al tálamo. Pocos cambios en los últimos tiempos ¡que recuerdo de cuando uno se comía los churros a las ocho!

El primer día del año obligatorio escuchar el concierto de los Strauss con sus polcas y sus valses, otro tópico. Y a continuación repetición de la jugada, en este caso ya con moviola por aquello de las energías, tanto físicas como culinarias.

Los días siguientes son un sin vivir, que si los regalos del amigo invisible, que si los Reyes, algún cumpleaños por añadidura; ahora quien se resiente no es el físico, es el bolsillo, pero tópicos obligan. Lo reconozco, a mí de estas fechas la noche de Reyes me sigue ilusionando, antes por la ilusión de lo pedido, que casi nunca coincidía con lo traído, ahora porque hago esperar y me gusta ver las caras de sorpresa de los demás.

Como estoy en ese momento lo dejo, el año que venga como tenga que venir, pero la ilusión de cada 6 de enero no la perdáis nunca, seguro que si habéis sido buenos algo os echarán los Magos de Oriente, aunque últimamente por aquella zona del mundo -los Orientes- no hay ni muchos magos ni muchas ilusiones, más bien todo lo contrario.

¡Sed buenos!

Nuestra generación (I Parte)

La genealogía entiende como generación quienes forman parte de una línea de sucesión, anterior o posterior de un individuo; así se entiende cuando se toma de partida una persona que tenga generaciones anteriores (ascendentes) y generaciones posteriores (descendiente).


Otros conceptos de generación es encuadrar a un grupo de personas por proximidad en las fechas de momentos vividos, por la fase tecnológica en la que se desarrolla, por el momento o movimiento cultural en el que se encuadra…

Aquellos que estamos entre la cincuentena, “sesentena” y alguna por añadidura que diría aquel, hemos visto unos cambios que se han producido en la sociedad que nuestras generaciones anteriores no hubieran nunca sospechado. Por varios motivos, pero fundamentalmente por las prisas de vivir y los desarrollos producidos en el menor tiempo posible; así, sin querer volver a marearos más sobre las Elecciones pasadas, ya se lo dejo otros y lo que nos queda aún, sí me gustaría, entrado en la harina de los cambios conocidos por aquello del tiempo vivido, desde aquella nuestra primera votación hasta las últimas conocidas, recordar o comparar tiempo y ocurrencias.


Nuestra primera votación se produjo un 15 de junio de 1977 miércoles, y aquí tenemos el primer hecho diferenciador, el día era laborable, el motivo era incentivar al voto ya que el tiempo necesario para la votación, en caso de estar trabajando, era tiempo remunerado y lo habitual era solicitar de la mesa un justificante de haber ido a votar.

El motivo era como en estas últimas, elegir a nuestros representantes en el Congreso y en el Senado, hacía 41 años, desde el 12 de febrero de 1936, que no se celebraban elecciones; en la actualidad y hasta la última de la CUP, -sí esa del empate, que si no lo veo no lo creo, y aún así tampoco me lo creo- en los últimos tiempos entre Europeas, Andaluzas, Municipales y Autonómicas, Catalanas, Generales, más la que le corresponde a cada cual por su participación en sindicatos, primarias de partidos y comunidades de vecinos, tenemos los dedos romos de introducir papeletas y la lengua seca de dar lamidos para cerrar los sobres.

En aquel 15 de junio, el censo era de 23 Mlle. de españoles, en las últimas 36,5 Mlle.; la participación fue cercana al 80 %, estábamos deseosos de papeletas, ¡ahora tupidos!

Las campañas comenzaban con la famosa pegada de carteles, durante toda su duración las poblaciones se sembraban de octavillas con los eslóganes, programas y las caras de sus líderes; los coches con megafonía y el correspondiente himno, aturdían de día y de noche, España era empapeladas con caras nuevas, colores llamativos y siglas recién salidas de las imprentas; la televisión pública hacía campaña de incentivación y educación para el día que se conocía como “la fiesta de la democracia”; la edad mínima para ejercer el derecho eran los 21 años.

Se formaban grandes colas para utilizar las cabinas por aquello de guardar el derecho al voto secreto, y algún retrato trasnochado y símbolos posfranquistas que todavía pendía de las paredes de algún que otro colegio electoral, hoy las colas están

en los bares de los alrededores de los colegios electorales a la hora de las “once”, tomar las cañas, hacer el vermut…, lo que sea para pasar el mal trago,  y lo del secreto del voto ya pasó a la historia.


Lo del recuento era exasperante, hasta el día siguiente, casi cerca de 24 horas después, no apareció el Ministro de Información del momentos, a la sazón, Martín Villa, para dar el resultado oficial provisional; de entre los datos que se impartieron, como curiosidad, fue que se habían acreditado 804 informadores extranjeros; en las últimas celebradas, a las 12 de la noche, cuatro horas después del cierre de los colegios ya se daban datos de más del 99 % escrutado.

La televisión pública tenía un espacio gratuito para los candidatos a Presidente, pero todavía los debates estaban en el limbo, todos los partidos eran emergentes, si bien algunos ya tenían su bagaje histórico y de lucha, caso del PSOE y el PCE.

El primer Gobierno democrático bajo la presidencia de Adolfo Suarez se constituyó el 5 de julio, 20 días después de las elecciones, el que emane de los últimos comicios ¿alguien puede aventurar fechas? ¡Yo tampoco!

La ilusión de los entonces cuasi lampiños las he visto en estas últimas elecciones, en las caras de los interventores y apoderados de los hoy llamados emergentes y de quienes votaban por primera vez; los reflejos de aquellos que aquel lejano día ya habían pasado anteriormente por aquella experiencia  y habían estado abstemios de sufragios durante un

tiempo obligado, también las he vuelvo a ver en quienes lo hacen, hoy no por miedo, sino por deuda, pero que han perdido toda la ilusión.

Prometí no hablar de elecciones y lo he cumplido, de las actuales me refería, prometo seguir.

De menú: patata caliente

Diciembre es mes propicio para celebraciones, festejos, tradiciones y con ello regalos. Durante diciembre se produce por aquello de la posición del astro rey, el  Sol, lo que se conoce como el solsticio de invierno, según los físicos es cuando el Sol se encuentra a la mayor distancia angular negativa del ecuador celeste; en el hemisferio norte, donde nos encontramos, el solsticio tiene lugar entre el 20 y el 23 de diciembre.
Durante este tiempo distintas culturas tienden a celebrar este hecho.
Los romanos celebraban “las saturnales” realizando sacrificios en el templo de Saturno, seguido de banquetes públicos e intercambio de regalos.
Entre estas tradiciones y celebraciones hay que destacar lo que en el mundo cristiano se conoce como la Navidad; es cuando se celebra el nacimiento de Jesús, comienza el Nuevo Año, la Epifanía del Señor…, e inevitablemente todo ello conlleva intercambio de regalos, unos acogiéndose a Papá Noel o Santa Claus, otros a los Reyes Magos, de reciente creación “el amigo invisible” y muchas, muchas reuniones familiares.
En el País Vasco adquiere cierta singularidad, se celebra durante estos días el Olentzaro; es un personaje de la tradición navideña vasca. Se trata de un carbonero mitológico que trae los regalos el día de Navidad en los hogares del País Vasco, Navarra y País Vasco francés.
En todas las partes del mundo y culturas es tiempo de felicitaciones, de compromisos, de grandes excesos culinarios (aquellos que puedan), se multiplican las fiestas y reuniones.
La gastronomía tiene una importancia capital. En España y salvando las diferencias regionales y locales hay que destacar el consumo de sopas y caldo para entrar en calor, las carnes a base de cordero, cerdo, pollo con diferente denominaciones, pavo…; los pescados tienen su época dorada tanto en el consumo como en el precio, se come besugo, mero, rodaballo, merluza…; sin olvidar a sus parientes los mariscos, a saber: langostinos, gambas, gambones, percebes, cigalas….
turrones
Punto y aparte en esta nuestra España tienen los postres, no hay hogar en el que falte algo de turrón en sus muchas variedades y todo aquello que florece en los estantes de las abacerías: polvorones, almendrados, mazapanes…; todo ello con una base de la gastronomía propia del al-Ándalus utilizando como ingredientes principales la almendra y la miel.
Bien, llegado a este punto, y dejando de un lado lo festivo, quiero continuar con aquello que promulgaba antes sobre las reuniones; reuniones que más que de celebración van a ser de indigestión; me quiero referir a las que se van y están celebrando desde el pasado 20D. Unas dentro de los órganos de los distintos electorados, otras entre la amalgama de  electos, unas a voces, otras secretas y todas ellas para intentar por parte de unos seguir siendo los prebostes, por parte de otros opositar al puesto, e incluso algunos intentaran pasar desapercibidos silbando aquello de “la muerte tenía un precio”.
A los mundanos ciudadanos después del sonsonete de las niñas y niños de Colegio de San Ildefonso cantando los números agraciados en el sorteo la lotería de Navidad y algún que otro villancico –a mí me gustan los flamencos–, nos queda oír las cantidad de ocurrencias y elucubraciones que cada líder tenga a bien regalarnos (que para eso estamos en Navidad).
Este pendolista se ha desayunado una de estas mañana con la agradable noticia de que el jefe de la oposición será recibido en la Moncloa¿será para regalarle la cesta correspondiente el jefe del gabinete por los buenos resultados?; escucho que quien ha quedado cuarto en número de diputados se postula como Presidente de Gobierno; que quien antes decía no a todo, ahora está dispuesto a cambiar la Ley de Leyes para seguir sentado en su banco azul; leo una ocurrencia de que una persona independiente presida el Gobierno para entrar en un periodo constituyente; otros están pensando arrepentirse de aquello de que no pactarían nunca con tal o cual…. A mí de todas las ocurrencias, la de buscar una persona independiente para que presida el periodo constituyente me ha hecho hasta reír, o sea ¿que entre los 350 elegidos no hay ninguno que merezca tal honor? Que yo sepa hemos votado para elegir nuestros representantes no para entrar en periodo constituyente, eso ya se andará.
En definitiva que estas Navidades van a ser más propicias para la celebración de lo que se conoce como el “Día de los Santos Inocentes” que para comidas de regocijos.
Patata caliente
Volviendo y terminando con las comidas y celebraciones, ya tengo las vituallas y caldos (como se dice ahora) a buen recaudo, otros me parece a mí que también; en mi caso lo tradicional, algo de carne de la tierra, pescado también de la tierra, pero de donde lo pescaron, los caldos extremeños y los dulces y turrones sin gluten, que para eso soy celíaco y a mucha honra, otros son otras cosas. Algunos su dieta de estos días va a ser a base de “patata caliente”, que para mí no la quisiera yo.
Reflexión final, que no es lo mismo que “fin de la cita”: una buena argamasa consta de tres partes de arena una de cal y la correspondiente agua para amasar; nunca, nunca, por aquello de la estructura molecular de los líquido, se puede mezclar el agua y el aceite; así que atento a la pisada que se decía en tiempo de uniforme verde.


Disputatio factus Hispaniam

Mira que nos ha salido repelente este pseudo-pendolista, con lo fácil que hubiera sido titular la entrada como “toda España era un debate”, pues nada nos lo tiene que poner en latín para complicar más la cosa si cabe.

¡¿Qué si cabe?! Solo hay que ver lo que ha dado de si el dichoso cara a cara de dos señores que se sientan frente a frente con el propósito de exponer, rebatir, discutir y en el mejor de los casos llegar a un acuerdo, ¡cosa bastante difícil! con la intención de salir elegido para gobernarnos a todos los españolitos durante los cuatro próximos años.

El debate que duró algo más de dos horas tuvo un antes, con sus “dimes y diretes”, su preparación, su puesta en escena cual entrega de premio cinematográfico en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid; tuvo un durante, que debería ser lo sustancial; y ya estamos en el después.

El antes comenzó que si entre dos, que si entre cuatro, que si solo con el jefe de la oposición, que si los emergentes sí o no, que quién comienza el turno, que cómo nos sentamos, que quién nos presenta…, en fin, un galimatías de padre y muy señor mío.

¿Comunicación?
El durante se podía intuir; uno expondría sus logros y el otro intentaría echar por tierra lo expuesto; se pretendía, o por lo menos yo esperaba, que se atuvieran a los cánones de los elementos básicos de una comunicación: emisor, código, mensaje, canal y receptor; ¡pues nada!, un monólogo en toda regla, cada uno fue a presentar su libro, como diría el señor Umbral; no entraré yo a decir sí fue agrio o no, si fue más o menos tenso o cualquiera de los muchos epítetos con los que ha sido calificado, sí diré aquello que eché en falta.

Sobre el modelo organizativo futuro de este País, poco o nada; sobre la reforma (pienso que asunto obligatorio) de la Constitución, mutis; referente al asunto que más ha ocupado y sigue preocupado, resolver el asunto de Cataluña, chitón; propuestas para generación de empleo, el uno vendía su reforma y el otro anunciaba contra-reforma; la tan traída y llevada regeneración de la política y la corrupción se hizo visible a través de los ERES y el señor Bárcenas, o sea el tu más; poco o nada sobre dependencia y mucho sobre Renta Básica, (mal nos irá como tengamos que seguir apostando por la Renta Básica, seguro que es porque no se explotan otros escenarios de capitalización y generación de empleo y riqueza…). Lo que sí me huelo es que en caso de cambio (que me recuerda aquel eslogan del “por el cambio”) otra vez tendremos Ley de Educación en la palestra, habrá que buscarle nuevo nombre, porque ya hemos casi agotado las fórmulas ¡con lo necesario que es un consenso sobre el asunto!

Y ahora estamos en el después, que es tanto o más sustancial que el durante, me explico.

El pendolista se levantó al día siguiente ávido de información, no para analizar lo tratado el día de autos, sino para ver la disparidad de criterios a la hora de querer hacer llegar a los suyos (lectores) aquellos que “cada quisqui” le gusta ver. En un, no diría yo análisis, vistazo a la prensa escrita diaria, aprecio como aquellos medios proclive al Gobierno actual y cuyas editoriales estarían encuadradas en un espectro político de centro derecha, para ellos el resultado fue aplastante a favor de su paladín, estos tres de los seis diarios vistos daban ganador al señor Rajoy por más del 62 %.

Los otros tres, que ya no hace falta encuadrarlos, daban ganador al señor Sánchez, si bien es cierto que en estos las diferencias no eran tan dispares. ¿Son estos menos arrogantes, o los anteriores necesitan más el enaltecimiento del líder?

El pendolista también le dedicó algún tiempo a la información escuchada y televisada; en estos medios al contar con tertulianos de varias opciones y periodistas que no tienen obligada obediencia a la editorial y a la dirección de los medios, el asunto se diversifica más y la información es más plural.

¡bla, bla, bla,!

Yo desde este mi Poste Cabildo, el mismo que veía desde el balcón del Ayuntamiento un alcalde garrovillano de la II República, Pedro Évole, a la vista del debate no voy a aventurar ni ganador, ni perdedor; ni mucho menos intentar convenceros para votar opción alguna; me pareció no obstante, que el aspirante tenía como unos de los objetivos el enaltecimientos de los suyos, ya que se respiraba un cierto desgano entre sus huestes, cosa que pienso consiguió en cierta manera; en frente, ese recurso no se precisa por aquello de la fidelización del voto cautivo; sí que “a más a más” como dicen por la tierra del nieto del regidor nombrado, y dando por bueno un artículo del tal Jordi, veo necesario, por no decir obligatorio, la asistencia a las urnas; ya no solo por el deber que se tiene, sino porque en los últimos tiempos ha sobrado indignación, corrupción, hemos visto acampadas, revueltas populares contra los recortes, enfrentamientos a las fuerzas del orden a causa de los desahucios, algún que otro cabreo por las preferentes, los rescates de bancos…; todo ello aderezado y salpimentado por partidos de los llamados emergentes, bienvenidos sean si con ello han conseguido la activación y participación en política de las nuevas generaciones y la credibilidad de la tan denostada clase política; es por lo que entiendo que debemos hacer valer nuestro derecho, entendiendo que cualquier opción, incluida la del voto blanco y la abstención son las que luego nos van a dar el resultado final para el devenir de esta nuestra Hispania (según leído, tierra de conejos).

La próxima entrega tras el desenlace.   

A Modo de presentación y justificación

Tenía yo ganas de saltar de nuevo a la pizarra digital; he estado barajando por dónde y cómo lo hacía. ¡Decidido!, he elegido hacer un blog porque según mis asesores es lo más “chip” del momento, además da la posibilidad de ponerme la cara colorada aquellos que a bien tengáis enseñarme, ya que entiendo que cualquier crítica que tenga fundamento, siempre es un acicate para el aprendizaje.

Este humilde pendolista (aquellos que solían imitar los caracteres antiguos escribiendo caligráficamente y que su profesión se fue al traste por mor del invento de un tal Gutenberg, ¡alemán tenía que ser!) intentará en la medida de sus posibilidades, sino copiar, sí exponer mis pareceres sobre los acontecimientos de toda índole y lugar.

Poste Cabildo

He elegido el nombre de Poste Cabildo, porque como explico en mi perfil, el consabido Poste ha sido siempre un lugar de encuentro; unas veces para tomar decisiones, otras para esperar “algo” y no hace mucho era lugar de encuentro de lugareños para tertulias y discusiones a la raza de Lorenzo. En los momentos actuales, como otras muchas cosas, está en declive; las decisiones se toman en la acera de enfrente –Ayuntamiento-; si alguien tuviera que esperar para ser elegido, la espera sería interminable; lo de las tertulia casi no se practica y discutir aún menos, o eres sumiso o eres enemigo, así que solución; no discuto y por eso estoy así de gordo.  


Las imágenes que aparecen son, como no, una panorámica de La Plaza de Garrovillas de Alconétar, y la famosa paloma de Picasso, algo que vengo utilizando desde hace algún tiempo, pues entiendo que es un símbolo de tolerancia, de lo que estamos algo falto últimamente.

Voy a procurar copiar de aquellos pendolistas el modo de escritura, en este caso como reivindicación del declive en el que ha entrado, lo que se conoce como, “la lengua de mi tocayo Cervantes”; si bien es cierto que con las nuevas herramientas de comunicación ahora se escribe mucho, no es menos cierto que nunca antes se ha hecho peor; y no dudo que pronto la profesión en auge sea la de logopeda, por aquello de tener que enseñar a hablar a quienes perdieron la voz en beneficio de los pulgares y las plasmas.

Nunca pensé yo que me atreviera a tanto, paradojas de la vida. ¡Claro que la vida está llena de paradojas! Pondré algunos ejemplos que le han salido a este pendolista en los últimos días.

Si entendemos que una paradoja es aquello contrario a lo que se considera cierto, no me dirán que no es una paradoja que uno de los candidatos a Presidente, perteneciente a la última hornada de políticos, defienda la eliminación de los agravantes por violencia de género; que en su programa se recoja “el contrato único”; y que a los maestros y profesores los catalogue de garantistas por ser funcionario. ¿Es o no una paradoja?

Hay quien  lleva pregonando ser claro y diáfano en las exposiciones de las propuestas de los programas de los partidos, y resulta que todavía no sabemos cuál es su postura referente a problemas tan acuciantes como la secesión catalana, la reforma de la Constitución, critica la utilización de los medios de comunicación por parte de los políticos… ¿no son estos paradojas?

Otro líder con posibilidad de gobernar, del partido con más historia, también lleva en su mochila alguna que otra paradoja, ¿o no lo es el preconizar primarias y luego utilizar el dedo dirigible para poner y “desponer” a su antojo?, o adelantar acontecimientos antes de conocer resultado y decir que no gobernará con este o aquel, lo veremos. Paradojas a tutiplén.

No es menor la incoherencia de aquel que lleva cuatro años dirigiendo los designios de una nación y no se atreve a exponer ante sus adversarios lo ejecutado, cuando en sus “monólogos plasmarios” defiende que los españoles, todos los españoles son españoles y tienen un vaso que es un vaso y un plato que es un plato. ¿Esto va en serio?

Claro que las incongruencias están a la orden del día, el pendolista escucha que en una catedral donde antes la entrada eran gratis y ahora cobran por ella 7 €, ha aumentado los visitantes un 18%, ¡esto es incongruencia o masoquismo!

¿No será también una insensatez este mi atrevimiento?